Entorno natural

Priego tiene uno de los paisajes más pintorescos del norte de la provincia de Cuenca.El agua, a través de los ríos Guadiela, Escabas y Trabaque, es el elemento vertebrador del paisaje.

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Estrecho de Priego

El río Escabas rompe la sierra por el espectacular Estrecho de Priego, abriendo paso a una profunda Hoz cuyos márgenes nos proporciona un riquísimo bosque de galería.

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Flora Autóctona

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Río Escabas

A lo largo de sus aguas encontramos vestigios de otras épocas con viejas construcciones de molinos harineros, martinetes, y restos de antiguas civilizaciones como la celtíbera en el castro de la piedra del Castillejo, o el paso de los romanos en el puente Allende y la vía romana cercana. Es este el río por el que, hasta no hace mucho tiempo, los gancheros bajaban los pinos de la sierra hasta Aranjuez, y donde comienza José Luis Sampedro su novela “El río que nos lleva”. La sierra nos ofrece una variada vegetación de encinas, pinos y robles con un espléndido sotobosque de boj, majuelo, guillomo, espino, etc, completando su generosidad en otoño con abundantes níscalos y setas.

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Convento de San Miguel y Estrecho de Priego

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Desde el Mirador del Rodenal

Culmina con unos pronunciados escarpes en los que anida el halcón peregrino, el águila real y numerosas colonias de buitre común que con su vuelo majestuoso nos va a ir acompañando en nuestra visita. Ascendiendo a la sierra por una angosta carretera se llega hasta el Convento de San Miguel de las Victorias donde podremos disfrutar de una vista espectacular del estrecho y otear la amplia y ondulada Alcarria. Encima del Convento, la “Sierra del Rodenal” con “el Escalerón” (1284 m) y frente a ellos, compitiendo en altura la Sierra de Valseco con “La degollada” (1262 m), pico que lleva el nombre de la conocida leyenda. A su vez protegen al pueblo de los fríos serranos permitiendo el cultivo del olivar, y algunos frutales.

El pequeño río Trabaque nos acerca al paisaje alcarreño y sus aromas a espliego, tomillo y romero. En su humilde curso excava una encantadora hoz y riega una fértil vega de mimbre que refresca al viajero en su camino. Sorprendente es la gran cantidad de restos de otras civilizaciones que eligieron estas riberas para establecer sus sentamientos., como el poblado romano de Vereles o los numerosos vestigios íberos. En este paisaje alcarreño es fácil ver el vuelo de los milanos real y negro, el ratonero, los colores metálicos de los abejarucos o la hierática efigie del mochuelo común.

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Cascada

El río Guadiela, más alejado del casco urbano, perdido en el interior de las montañas serranas, y una vez sorteada la espectacular Hoz de Tragavivos, se va acercando a la alcarria dulcificando su curso.

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Gancheros sacando madera del río

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Carboneras de mimbre

Bosques espesos de pinar con abundantísima fauna y un universo micológico, acompañan a este río que también fue surcado por los indomables gancheros de otro tiempo, autores de una gesta, casi de caracteres épicos, y que recorrieron los ríos de nuestra comarca.

El viajero que cruce por estos valles encontrará inmensos mares de mimbre de color verde en verano y un rojo llameante en otoño e invierno. Se sorprenderá con las carboneras de mimbres rojos bordeando las carreteras, o el mimbre blanco secándose al sol como inmensos abanicos.

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Foto Peris

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Foto Peris

Pero Priego, sobre todo, ofrece la fascinación de un entorno espléndido en cualquier recodo del camino.