El de Priego es uno de los paisajes más pintorescos del norte de la provincia de Cuenca, frontera de la Alcarria y puerta de la Serranía Alta, haciendo de este pueblo el enclave perfecto para conocerlos.
El agua, a través de los ríos Guadiela, Escabas y Trabaque, es el elemento vertebrador del paisaje.
El Río Escabas rompe la sierra por el espectacular Estrecho, abriéndose paso con una profunda Hoz, cuyo margen nos proporciona un riquísimo bosque de galería, cimbreantes mimbres y multitud de pequeños huertos familiares.
A lo largo de sus cristalinas aguas encontramos vestigios de otras épocas con viejas construcciones de molinos harineros, martinetes, y restos de antiguas civilizaciones como la celtíbera en el castro de la piedra del Castillejo, o el paso de los romanos en el puente Allende y la vía romana cercana.
Es este el río por el que hasta no hace mucho tiempo los gancheros bajaban los pinos de la sierra hasta Aranjuez, y donde comienza José Luis Sanpedro su novela “El río que nos lleva”.
La sierra nos ofrece una variada vegetación de encinas, pinares y robles con un espléndido sotobosque de boj, completando su generosidad en otoño con abundantes níscalos y setas. Culmina la sierra con unos pronunciados escarpes en los que anidan numerosas colonias de buitres que con su vuelo nos va a ir acompañando en nuestra visita.
Ascendiendo a la sierra por una angosta carretera hasta el Convento de San Miguel de las Victorias podremos disfrutar de una vista espectacular del estrecho y otear la amplia y ondulada Alcarria. Encima del Convento la Sierra del Rodenal y el paso del Escalerón y frente a ellos, compitiendo en altura “La degollada”, pico de la sierra que lleva el nombre de la conocida leyenda.
Esta riqueza paisajística ofrece al amante de la naturaleza infinitas posibilidades de pesca, caza, senderismo, parapente, observación de fauna y flora silvestre (corzos, ciervos, buitres, pequeños mamíferos, etc), pero sobre todo ofrece la fascinación de un entorno espléndido en cualquier recodo del camino.