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Historia del Municipio

I
Origen de Priego: Los restos más antiguos encontrados, nos hablan de un posible poblamiento Íbero en cercanías de Priego.

Restos romanos podían ser la vía romana próxima al Puente Allende, y el posible origen romano de dicho puente, es como el yacimiento de Vereles. El nombre de Priego puede derivar según Muñoz Soliva del latín “prior ego” (antes yo o primero yo).
Sin restos claros de la época musulmana, se sabe que fue ocupada la zona hasta la conquista, de ahí puede ser el origen del castillo

II
Un descendiente de Garci Gómez Carrillo llamado Alonso Ruy Carrillo es nombrado Señor de Priego y del Escabas concediéndole además el derecho de pechos y derechos de esta villa (gravamen o prestación que pagaban los habitantes).

Otro descendiente, don Pedro Carrillo fue halconero mayor de Juan II de Castilla, padre de Isabel la Católica y también su cronista. En 1.440 este rey concedió a Priego el titulo de ciudad, el escudo de los Carrillo es descrito en este momento como Castillo y Campo colorado.

 D. Pedro en su testamento establece que en la descendencia de su hija, Teresa Carrillo, todos habrían de anteponer el apellido Carrillo al del padre. A Dª. Teresa Carrillo, el rey Enrique IV de Castilla le otorgó el título de Condesa de Priego en 1.465. Se casó con Diego Hurtado de Mendoza. Aquí empieza la historia de los Condes Carrillo de Mendoza.

III
Al sexto Conde de Priego: D. Fernando Carrillo de Mendoza. Este hombre fue embajador del Rey Felipe II en Portugal y en la minoría de edad de D. Juan de Austria fue su Mayordomo Mayor, es decir, su educador.

Luchó junto a D. Juan de Austria el 7 de octubre de 1.571 en la batalla de Lepanto. En esta batalla luchan los turcos contra la liga cristiana. D. Juan de Austria era quien dirigía la liga cristiana formada por los Estados Pontificios, la Republica de Venecia , Génova y España.

 D. Fernando prometió fundar un convento si él y sus hijos salían con vida de la batalla. La liga cristiana ganó, ellos salieron con vida, y D. Fernando fue el encargado de llevar la buena noticia al Papa Pío V, quien regaló al conde un cuadro de la Virgen de las Angustias y le otorgó a Priego el privilegio de la “Procesión de Reverencias” el Domingo de Resurrección.